Loewe, la historia

Loewe es una de las pocas casas de moda que puede presumir de haber sobrevivido a tres siglos de historia: XIX, el XX y el XXI. Fue en 1892 cuando Enrique Loewe Roessberg, un alemán enamorado de España y de la forma de trabajar la piel de los artesanos españolas decide trasladarse hasta la península ibérica para formarse en un taller de marroquinería ubicado en la calle Lobo –actual calle Echegaray de Madrid– y que databa de 1846. Pocos años después, abre su primera tienda bajo el nombre de E. Loewe, y en 1905 Alfonso XIII le concede a Enrique Loewe Hilton el título de proveedor oficial de la Casa Real.

La marca se fue expandiendo y creciendo a lo largo del siglo XX. En los ochenta, las supermodelos -Claudia Schiffer, Linda Evangelista o Christy Turlington- pusieron a Loewe en el mapa para la prensa especializada. Por aquel entonces, un equipo anónimo -pese a que por él habían pasado algunos grandes nombre como Armani o Lagerfeld- diseñaba las colecciones sin firmar. Y entonces llegó Narciso Rodriguez, nieto de españoles -su abuelo era canario- y procedente de Cerruti. El diseñador, que se había hecho célebre tras diseñar el vestido de novia de Carolyn Bissett, llegó a Loewe con el fin de reforzar la imagen de las prendas de la marca. “Uno de los objetivos al llegar a esta casa, muy conocida por la piel, los accesorios y la calidad es mezclar todos esos elementos en una colección prêt-à-porter”, declaraba.

bolso Loewe

Tras su marcha, en el año 2001, el belga, formado en la Escuela de Bruselas e hijo de emigrantes españoles, José Enrique Oña Selfa, es nombrado diseñador de las colecciones de mujer de Loewe. Ya en aquel momento la estrategia de la marca se encaminaba a captar a compradores con un espectro de edad más amplio. Según el propio Oña Selfa: “Estamos consiguiendo ampliar el abanico de clientas, y eso me llena de orgullo. Se ha acercado a nuestra marca una clienta nueva, más joven y muy al tanto de las tendencias en moda, sin por eso renunciar a nuestras clientas habituales”. Una tendencia que sigue en aumento. A lo que añadía: “Loewe no es una casa tradicional, sino con tradición. Sólo hay que echar una ojeada a los bolsos que hemos ido recuperando de los años 40 y 50 pintados a mano, con broches y otros detalles bastante surrealistas”.

Mención aparte merece la calidad de los materiales con los que se trabaja. Uno de los emblemas de la casa, el bolso Amazona -diseñado por Dario Rossi en 1975 y, según cuenta la leyenda, el regalo que Hemingway hizo a Ava Gardner- está hecho con Napa 7000, considerada la piel de mayor calidad del mundo. Tanto es así que existe lo que se denomina el ‘tacto Loewe’. “Trabajamos en unas condiciones excesivamente lujosas. No puedes rechazar un cocodrilo, lo exquisito, lo que está bien hecho, es demasiado costoso y sería imposible encontrarlo en otra marca”, confirmaba Oña Selfa.

En 2006 la firma cumplió 160 años. Entre los actos para celebrarlo, una reedición de los logos más significativos de la firma y una exposición de arte contemporáneo que llevaba por título “Llévame contigo” y estaba comisariada por Amelie Aranguren, por aquel entonces coordinadora de exposiciones del Espacio 1 del MNCARS. No es la primera iniciativa de este tipo asociada a Loewe, una casa estrechamente vinculada con la cultura desde sus inicios. Tanto es así que comenzó a colaborar con la promoción de las artes a través de Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, que presidió hasta su muerte, el poeta Octavio Paz.

En 2008 aterriza un británico en Madrid -base de operaciones de Loewe-. Stuart Vevers, procedente de Mulberry, y con la clara misión rejuvenecer los códigos de la firma, es nombrado nuevo director creativo. Tras varios y fructíferos años en España, Ververs ficha por Coach. El jóven J. W. Anderson, uno de los creadores jovenes británicos más en boga del momento, se convierte en su sustituto. Al respecto de su fichaje, Anderson afirma: “Me encanta España. Me gusta el trabajo de la cerámica, los colores que tiene, y por supuesto los grandes artistas que ha dado, como Picasso. Bueno, y por supuesto, Balenciaga”.

 

Fuente: Vogue.es

Loewe

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