Le robaras la Chaqueta a tu Padre!!

Pongamos en contexto. Una buena parte de la generación millennial y allegados pueden tener en mente distintos dibujos estereotipados de la mencionada prenda, pero es probable que se ajuste a las siguientes coordenadas: forma cuadrada, hombros no demasiado marcados pero tampoco  inexistentes, largo medio y colores neutros y cálidos, sensación potenciada por materiales como la pana o la lana. Además, también podía hacer acto de presencia una botonadura que podía ser visible y bolsillos igualmente rectangulares en el pecho o en el bajo. Y, claro está, a esos padres, abuelos, tíos o hermanos mayores les quedaban más o menos ajustadas, pero cuando se tomaban prestadas de sus armarios, se convertían en oversize. ¿A que la imagen está un poco más clara?

Foto de © DIEGO ANCIANO / @COLLAGEVINTAGE2

En realidad, no es extraño que el último capricho de insider vuelva a partir del armario paterno. Desde hace varias temporadas, y en gran parte gracias al efecto Vetements, el regusto de clasicismo old fashion (como lo llamó Cecilia Casero) es casi obligatorio en ciertos estilismos que incluyan una silueta XXL: se vio con los trajes de chaquetas, las camisas de vestir, las de manga corta y, ahora, con la declinación otoñal de este estilo tradicional y hasta un poco discreto. Sí, solo un poco, porque lo cierto es que, aunque aparenten tener un perfil bajo, su combinación junto a vaqueros, botines y bolsos especiales resulta absolutamente magnética.

La próxima vez que salgas de compras, quizás, te pienses dos veces si lanzarte a por ese blazer de cuadros que tan entre ceja y ceja tenías u optar por algo menos evidente pero tanto o más interesante. O puede que directamente guardes tu cartera y saques el teléfono para llamar a tu padre.

Foto: © Diego Anciano / @collagevintage2

Fuente: Vogue.es

Fotos: Diego Anciano / @collagevintage2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*